Orión

Orión, el gran gigante, surca los cielos de invierno. Con su espada y su vellocino se divierte asustando a otras estrellas y constelaciones. Su gran perro le sigue detrás, risueño.

Artemnisa, su amada, fue engañada por los celos de Apolo, quien le señaló un punto brillante surcando veloz y lejano el gran océano. Apolo reta a Artemisa a dar con su flecha en el blanco. Y ésta, orgullosa de su gran habilidad con el arco, apunta, tensa la cuerda hasta el máximo y ¡Zas! ¡Suelta la flecha! Y la flecha da en el blanco…

La luz se apaga en el océano, la velocidad se detiene para dar paso al llanto profundo surgido del corazón engañado: lamento eterno de Artemisa enamorada abrazando a Orión, abatido por su flecha y con sus manos. Manos teñidas de orgullo y de celos de su hermano.

Artemisa, clama y llora y este llanto se alimenta de sí mismo. Ya no quiere flechas, ni tampoco arco. Recoge a Orión, le besa, le acaricia, le quita la saeta y limpia su herida mortal con mil cuidados. Artemisa no podrá revivirlo, pero lo envía al cielo, donde hoy, y por siempre, el gran gigante Orión, mora y corre descuidado.

2 comentarios en “Orión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s