Te regalo la Luna

He salido esta noche en busca de la Luna Azul para hacerte un regalo: esta luna que aún no puedes ver. Ahora le van poniendo colores… Que si la luna roja, la azul, la rosa, la blanca, la… Cualquier color basta para no llamarla simplemente luna. Y, seguramente, es la simplicidad lo que la hace tan hermosa.

Me gusta fotografiar la luna, porque ello me invita a alejarme un rato del ruido que generamos constantemente. Aún en este estado de semi-confinamiento, distanciarme unos cuantos kilómetros, huyendo de la luz y los zumbidos, para reencontrarme bajo las sombras de los árboles, es curioso, pero paradójicamente es un regreso al presente.

La luna dibuja con sus sombras infinitos paisajes, difuminando con su luz todos los colores que ilumina, aunque no los agota, pues todos ellos son perceptibles en un cierto grado e intensidad. Y la inmensidad del cielo oscuro y moteado de pálidas estrellas, me convoca a una idea tan ancestral como el universo entero. Y es que todo aquello que vemos es pasado, presente, pero también futuro, en esa línea que se pierde detrás de nuestras espaldas. Y si te paras un instante a pensarlo, esa línea acabará sin duda alguna encontrándose en eso que llamamos infinito. Y así, toda recta acabará por convertirse, por más que nos asombre y nos aturda, en un círculo, o si lo prefieres, en una elipse…

Y sí, con tus palabras resonando aun muy dentro de mí, abandono en este instante las teclas lanzando al viento las mías… Y aquí la tienes: esta luna llena que ilumina ahora mismo la noche en este lado del mundo. Es toda tuya. Un fuerte abrazo de vuelta. 😉

Rafa.

4 comentarios en “Te regalo la Luna

  1. Sé que sientes pasión por la Luna, por las estrellas, por el cosmos en general y hoy nos has hecho un hermoso y bello regalo. Llevo viendo la Luna ya hace varios días y hasta he soñado con ella, sí, con que alguien me la bajase. Con ese mar de la tranquilidad que bien podría ser preludio de un paraíso perdido. Solo con imaginarlo ya lo es. Y yo que puedo soñar habitar en cualquier estrella de las que le hacen compañía y para no ser egoísta, me quedo con un trozo de este regalo, me lo guardo para que me haga compañía cuando ella marche de nuevo… pero volverá, sea del color que sea. Gracias.
    Un abrazo y feliz tarde.

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